La nueva política de inclusión financiera busca que más mujeres accedan a crédito, ahorro, pagos digitales y protección con enfoque de género.
Históricamente, diversas mujeres se han enfrentado a vulnerabilidad financiera, y enfrentan retos en mayo medida que los hombres, como: una mayor pobreza y una distribución desigual entre el trabajo remunerado y el doméstico no remunerado.
Lo anterior fue un hallazgo obtenido por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL).
Cifras de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2024 arrojó que la mitad de las mujeres consideran que no podrían tomar oportunidades económicas, como comprar una casa, un terreno o abrir un negocio, si se les presentara la posibilidad, superior.
Además, sólo el 28% de las mujeres reportó tener una vivienda propia y el 16% tener un automóvil, porcentaje significativamente menor al reportado entre los hombres
Por ello, hoy en la presentación oficial de la Política Nacional de Inclusión Financiera 2025–2030, la Secretaría de Hacienda, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y la Comisión Nacional para Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros mencionaron que la inclusión financiera también se construye con perspectiva de género, equidad y reconocimiento de las diversidades.
“Que nadie se quede atrás y que nadie se quede afuera”, afirmó María del Carmen Bonilla, subsecretaría de Hacienda.
Y sí, esto importa —y mucho— porque hablar de inclusión financiera no es solo abrir cuentas o usar apps de pago, sino tener acceso real, justo y seguro al dinero, al crédito, al ahorro, a los seguros y a los medios de pago.
Todo lo anterior sin importar si eres mujer jefa de familia, emprendedora, joven, adulta mayor o parte de una comunidad históricamente excluida.
Así esta política pública tiene como una de sus principales metas que el 80% tenga al menos un producto financiero, consolidando el esfuerzo por la inclusión con perspectiva de género
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Un cambio de enfoque: las mujeres ya no son un “segmento”, son un eje transversal
Uno de los puntos más relevantes de la nueva política es que la participación equitativa de las mujeres y el reconocimiento de las diversidades de género ya no son un objetivo aislado, sino un objetivo transversal que cruza toda la estrategia.
¿Qué significa esto en la vida real?
Que cada acción, programa, producto financiero y decisión pública deberá considerar cómo impacta a mujeres y personas en situación de vulnerabilidad.
No como un “extra”, sino como parte del diseño desde el origen.
La política reconoce algo que muchas ya sabemos:
👉 Que las mujeres seguimos enfrentando mayores barreras para acceder al crédito,
👉 Que muchas emprendemos con recursos propios, sin financiamiento formal,
👉 Y que, aunque administramos gran parte del gasto familiar, no siempre somos consideradas como sujetas de crédito en igualdad de condiciones.
Más mujeres dentro del sistema financiero… y mejor protegidas
Además, uno de los objetivos habilitadores es robustecer los esquemas de prevención de fraudes, algo clave en un país donde cada vez más mujeres usan banca digital, pero también enfrentan riesgos de suplantación de identidad y estafas.
La visión de esta PNIF es clara:
👉 Que las personas tengan un sistema financiero accesible, seguro, útil y confiable.
👉 Que puedan enfrentar emergencias sin poner en riesgo su estabilidad.
👉 Que el dinero deje de ser una fuente de angustia para convertirse en una herramienta de bienestar.
En 2018, el 65% contaba con al menos un producto financiero, porcentaje que se redujo a 62% en 2021, posiblemente derivado del impacto económico desproporcionado de la pandemia de la COVID-19 sobre las mujeres,52 y se elevó a 73% en 2024.
Para las mujeres, esto se traduce en algo muy concreto:
más autonomía económica, más control sobre sus finanzas y más oportunidades para hacer crecer su patrimonio.
Porque cuando una mujer accede a un producto financiero bien diseñado, no solo mejora su vida: mejora la de sus hijas, hijos, familia y comunidad.
“Las mujeres participan cada vez más en el sistema financiero formal y existen un gran potencial para seguir ampliando su presencia; la Política Nacional de Inclusión financiera es el resultado de un trabajo riguroso basado en evidencia y comprometido con un país donde todas las personas deben contar con acceso al sector financiero”, subsecretaría de Hacienda.
Esto marca el inicio de una nueva etapa donde las mujeres ya no solo son usuarias del sistema financiero, sino protagonistas. Donde se reconoce que cerrar la brecha financiera de género no es solo un tema social, sino una decisión económica inteligente para el país.
La gobernadora del Banco de México Victoria Rodríguez Ceja, destacó que aún existen retos ya que persisten rezagos en el acceso a crédito, particularmente a mujeres, a micro y pequeñas empresas, así como a grupos en situación de vulnerabilidad.
“También la adopción y aceptación de pagos digitales sin duda avanza, pero todavía se enfrentan fricciones en pagos con tarjeta y baja aceptación de pagos digitales en pequeños comercios,” añadió.
Finalmente, Rodríguez Ceja destacó que se mantiene cierta desconfianza dentro de la población usuaria al contratar y usar los servicios financieros y hace falta tener a disposición de la población elementos de mayor facilidad de uso, entre otros aspectos.
¿Lo ves? hablar de dinero, ahorro, crédito y protección ya no es un lujo: es una necesidad cotidiana. Especialmente para quienes equilibramos trabajo, hogar, emprendimiento, cuidados y sueños.
La nueva Política Nacional de Inclusión Financiera 2025–2030 pone sobre la mesa algo que en Finanzas en Tacones venimos diciendo desde hace tiempo:
La inclusión financiera sin mujeres no es inclusión.