A poco más de un mes de la entrada en vigor de la nueva disposición del Banco de México sobre el Monto Transaccional del Usuario (MTU), una medida que fija límites personalizados a las transferencias interbancarias para reducir casos de fraude, un análisis realizado por Kardmatch plataforma de evaluación de productos financieros reveló que, en general, los usuarios han vivido una transición ordenada y sin complicaciones.
De acuerdo con la encuesta realizada en noviembre, el 86% de los usuarios afirmó que su banco comunicó oportunamente el cambio, el 68% decidió modificar su límite y, entre ellos, el 90% lo hizo sin necesidad de asistencia, lo que refleja una correcta implementación por parte de las instituciones financieras.
Joel Cortés, director de Kardmatch, señaló que estos resultados son una buena noticia, pues el MTU se suma a los esfuerzos para prevenir ataques digitales.
Sin embargo, destacó que esta medida aún deja a los usuarios expuestos ante métodos de extorsión y fraudes que involucran ingeniería social o violencia.
En algunos esquemas de fraude los delincuentes obligan a las víctimas a realizar transferencias desde sus propios dispositivos mediante manipulación o coerción, modus operandi como ‘La patrona’ o ‘Paquetería falsa’, en estos casos el delincuente busca presionar o engañar a la víctima para que coopere voluntariamente, incluso realizando múltiples operaciones dentro del límite permitido o entregando bienes físicos”.
De acuerdo con cifras de la Condusef, las reclamaciones por posible fraude crecieron 5.2% en el primer semestre de 2025, alcanzando 2 millones 484 mil casos que abarcan desde cargos no reconocidos hasta disposiciones no autorizadas en cajeros automáticos.
En este contexto, el MTU representa un avance, pero no sustituye la importancia de fortalecer otras medidas de prevención y seguridad, tanto para instituciones como para usuarios.
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Por ello, el directivo de Kardmatch recomendó que, mientras esta medida se fortalece con acciones adicionales, los usuarios consideren separar su operación financiera manteniendo las aplicaciones bancarias y los ahorros en un dispositivo que no se utilice en el día a día.
De esta forma, si una persona se enfrenta a una situación de riesgo o presión, se reduce la posibilidad de que los delincuentes accedan directamente a sus cuentas.